
Los callos son el resultado de una fricción constante que ocasiona que la parte de la piel expuesta a ésta se vuelva dura y gruesa. He aquí algunos tratamientos que podrían aliviar el problema.
Pies sanos, pies bellos
Haga una cataplasma con cinco aspirinas machacadas y mezcladas con jugo de limón. Aplíquela localmente y envuélvala con una tela mojada en agua caliente y finalmente con plástico. Dejar actuar durante 10 minutos y limar posteriormente el callo. Ojo, ésto sólo si no es alérgico a la aspirina.
Si el callo es doloroso, use cojincitos de espuma alrededor de éste para evitar que siga friccionándose.
Una cataplasma de barro caliente con jugo de limón en el área también puede ayudar.
Meta el pie o la parte del cuerpo en la que se encuentra el callo en agua caliente con tres cucharadas de semilla de mostaza.
Aplicar jugo de limón o vinagre.
Poner compresas de ajo machacado.
Caminar descalzo en la arena.
Tomar vitaminas A (hígado, riñón, huevos, lácteos, frutas y vegetales de color brillante) y E (germen de trigo, frijol de soya, brócoli, vegetales de hoja verde, cacahuates, huevo) para promover la salud de la piel.
Nota: Si padece de diabetes debe consultar al doctor antes de utilizar algún tratamiento de los anteriores.

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